lunes, junio 22, 2009

Matriacardos I

En realidad, cuando hablamos del “fin de los tiempos”, me atrevo a decir que no es el fin de “estos” tiempos, sino el fin de los tiempos del patriarcado, donde se ha planteado una forma de vida basada en el miedo, en la estructura mental y de pensamiento lineal. Donde no se considera a la mujer como portadora de la sabiduría ancestral sino como la acompañante del varón (en un nivel inferior) ya que este sistema se ha enfocado a sostener que el “hombre” es imagen y semejanza del “creador” cuando en realidad, somos dos géneros (la mujer también existe…!) los que conformamos la creación, ya que no hay creación en este plano dimensional sin uno de estos.
El fin de los tiempos, es el fin del patriarcado…es el movimiento planetario de la inclusión de las mujeres en esta tierra sagrada que ha sido vejada y ultrajada tal como lo hemos vivido las mujeres a través de la historia oculta de la mujer (1).
Enfrentar esta historia nuestra, es plantearnos una nueva forma de relacionarnos, desde la cual podremos construir otra manera de vivir, de fundamentar nuevos modos de producción, nuevas maneras de alimentación, nuevas formas de vida, basada en el respeto a todo lo que existe afuera, empezando por respetarnos a nosotros mismos, donde impere la integridad, donde se viva la compasión (no sólo se hable de ella) donde nos comuniquemos con comprensión y generemos sitios de hacinamientos humanos y la naturaleza sea la base de toda existencia.
En realidad esto no es una “nueva” forma de vida, esto es rememorar aquella otra que existió en otro momento, en las sociedades agrarias, modelo que ya vivido y rememorando nos puede llevar a rescatar el “volver” a vivir.
Los tiempos finales, es un momento de regocijo, de oportunidad, de apertura, de vida, para recuperar aquellas memorias que son propias de la tierra y no de quienes quieren dominar.

Liberar la huella del miedo