sábado, abril 15, 2006

Memoria de mis putas tristes


Gabriel García Márquez,
La última obra publicada por el laureado escritor colombiano. Memoria de mis putas tristes, es una novela breve que narra la conmovedora historia de un anciano periodista que en su cumpleaños número noventa decide regalarse una noche de placer con una adolescente virgen y, sin esperarlo, se enamora por primera vez en su vida... sólo que de una muchacha de catorce años, a la que bautiza como Delgadina, haciendo referencia a un romance tradicional de origen español.....

El deseo y la insatisfacción son los móviles de esta semblanza que provoca que el lector se emocione con las memorias de un solitario anciano que, hasta antes de enamorarse de la jovencita que conoció en el burdel de Rosa Cabarcas, llevaba una vida rutinaria dedicada exclusivamente a leer, a escuchar música, a escribir su columna en El Diario de La Paz y a disfrutar del sexo con prostitutas. La descripción que el autor hace del protagonista es clara, contundente y nos inmiscuye de lleno en el espíritu de la historia: “Dicho en romance crudo, soy un cabo de raza sin méritos ni brillo, que no tendría nada que legar a sus sobrevivientes de no haber sido por los hechos que me dispongo a referir como pueda en esta memoria de mi grande amor.”

El se enamora, va cambiando su visión del mundo y de la existencia —hasta el grado de cuestionar los límites de la realidad y la forma en que ha vivido durante casi un siglo—; y va construyendo una relación, un amor y una sexualidad muy singulares, acordes con la situación y con las necesidades de ambos. El protagonista dice: “Yo navegaba en el amor de Delgadina con una intensidad y una dicha que nunca conocí en mi vida anterior. Gracias a ella me enfrenté por vez primera con mi ser natural mientras transcurrían mis noventa años.”

.....Noche tras noche, el periodista nonagenario visita el burdel donde pasa veladas enteras al lado de Delgadina, con quien establece una comunicación muy original. Mientras ella está dormida, él le canta, le platica y le lee obras como El principito, de Saint-Exupéry, los Cuentos, de Perrault, la Historia Sagrada y Las mil y una noches. Al respecto señala: “Su sueño tenía diversos grados de profundidad según su interés por las lecturas.”


A lo largo de la novela, Gabriel García Márquez hace constantes referencias pictóricas, literarias y musicales que ayudan a crear una atmósfera que fluctúa entre la ternura, la ilusión, la tragedia y la desesperanza. También se reconocen concepciones orientales sobre el deseo, el amor y la sexualidad, e importantes alusiones a La casa de las bellas durmientes del escritor japonés Yasunari Kawabata.

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